Juannio 73
Tras una total reorganización, la subasta de Juannio de este año ha sido un rotundo éxito.Por Edith Recourat
Tras una total reorganización, la subasta de Juannio de este año ha sido un rotundo éxito.
Varios factores, unos internos, otros externos, han influido sin duda en esta resurrección. Ante todo, las decisiones acertadas del nuevo comité organizador que rompió los antiguos moldes – tan efectivos durante varios años, pero que habían dejado de ser funcionales cuando el valor de la plástica guatemalteca rebasó los límites locales y confrontó a sus progenitores con los problemas de una vigorosa adolescencia. Se cortó por lo sano suprimiendo jurado y premios y aumentando el porcentaje correspondiente al artista. La nueva fórmula tenía la ventaja de eliminar querellas de clasificación y de estimular al artista a participar en forma, para él, más provechosa. Es de notar cómo este sencillo cambio responde a la demanda actual de mayor participación de los interesados y de menor interferencia por parte de terceros portadores de discordia.
Debido al experto montaje de Sergio Zipacná de León, la presentación de la exposición, en una sala más apropiada y mejor iluminada que la del Club Americano, permitió apreciar con anticipación la totalidad de las obras desde el “vernissage” de la exposición una semana antes de la subasta. En el curso de esta semana, coleccionistas y amateurs tienen la oportunidad de observar detenidamente las obras y de hacer su selección. Luego, la presentación de un catálogo lujoso y completo, diseñado por Julio Mendizábal e ilustrado por Ricardo Mata y Gilberto Castellanos, contribuyó también a la divulgación y conocimiento de artistas y obras. Por último, las actividades bien conjugadas de entidades sociales, profesionales y de medios de difusión se mostraron muy efectivas. Cada uno en su esfera pero en forma bien sincronizada, los miembros del Comité organizador se mostraron sumamente activos y animados por un real deseo de ayudar a Juannio. Con el concurso de la Dirección de Cultura y Bellas Artes, tanto el embajador de Estados Unidos, don William Bowdler, como nuestro amigo de la mini-subasta de San Lucas Tolimán, don Hernán González Vale, embajador de Venezuela, organizaron eventos y movilizaron recursos para lograr una máxima participación de entidades nacionales como la Orquesta Sinfónica y el Ballet de Guatemala o colaterales como la USIS y la FENACOAC que contribuyeron a la recaudación de fondos y a la elaboración del material impreso. La participación del Licenciado Ponce Monroy y de los medios de difusión televisados, Estudio Abierto, Telerradar y otros se sumaron a los esfuerzos personales del doctor Solís, del Licenciado Fernández, del señor Lauro Muro y de Jasón Vourvoulias, e influyó también sin duda la reciente presentación de dos grandes colecciones particulares, la colección Bowdler en el IGA y la de John Gody en la Biblioteca Nacional.
La colección Gody, de obras guatemaltecas, demostró a un público esclarecido el valor de la plástica nacional y mostró el camino hacia sus fuentes. Dado el monto de las inversiones en residencias particulares, no es concebible que sus dueños sigan llenándolas de mercadería extranjera sin valor o que se confinen al solo estilo colonial como si el presente no existiera. Presente americano, no nos cansaremos de decirlo, que viste hoy por fin su propia expresión, que asume hoy por fin su propia existencia y que integra lo suyo en la corriente universal en vez de adoptar y de adaptar lo ajeno a una personalidad postiza. Lo que ha hecho la grandeza artística del viejo mundo del Extremo Oriente a Europa, pasando por las dos riberas de la cuenca mediterránea, es desde luego su valor de testimonio del acontecer humano local transformado por el tiempo en concha de la historia. Influencias ¿cómo no van a existir? Son la trama misma de la existencia, la herramienta de la ciencia arqueológica que desanda el hilo del tiempo y de las civilizaciones sucesivas descifrando improntas, incisiones, pinturas y volutas desde el fondo de las cuevas prehistóricas hasta las tabletas de arcilla y los monolitos. La influencia es una herencia genética, pero la vil copia, la imitación de un estilo de salón Luis XV en la América de los últimos decenios del Siglo XX, es peor que el mal gusto, es un atentado contra la vida misma.
Respecto a los factores externos, no creo equivocarme al descifrar una preocupación lógica por realizar buenas inversiones. Se vende diariamente algo como cien mil ejemplares de periódicos y las revistas extranjeras, Time, Visión, Newsweek, circulan profusamente. Todo este material se lee y pocos ignoran en estos momentos los avatares de la economía mundial. El dólar norteamericano y, por consiguiente, todas las monedas americanas “alineadas” – es decir todas menos la venezolana- están devaluadas respecto del resto del mundo. Según Wall Street, “las personas de mayores recursos colocan hoy su dinero en propiedad tangible como joyas, pinturas y chalets para vacaciones, cuyo valor raramente baja” (Time 11 de Junio de 1973, p. 55). Dejando aparte su actualidad, su valor testimonial y estético, la pintura representa en todas épocas, una excelente inversión.
LA SUBASTA.
Constaba de ciento veintidos obras de las cuales once escultoras. Contribución de 31 artistas nacionales y 10 extranjeros, todos "invitados", (volveremos sobre este punto). Gracias al montaje y a la selección de los expositores, las obras lucian bien. Pero, de una manera general y ahora que no se ha procedido a hacer las reformas pedidas por los artistas, tenemos derecho a exigirles, también a ellos, que den lo máximo. En mis comentarios precedentes sobre las colecciones Bowdler y Gody, he rememorado con gozo y manifestado mi admiracion por muchas de las obras reaparecidas. Diré ahora que los "maestros" tienen una tendencia a descanzar sobre los laureles adquiridos anteriormente, especialmente la generacion de los 60's.
Los héroes de la subasta de este año fueron indiscutiblemente Roberto Gonzalez Goyri que pasó de los Q.2,500 con cuatro pinturas de tonos primarios bien combinados, texturas mates homogéneas y temas americanos clásicos; Rolando Ixquiac Xicará que, trás un eclipse de dos o tres años, reaparece con una madurez visible en la reorganización de sus espacios y de su colorido. Falta todavía equilibrio en el tratamiento de sus masas y sobre todo en la definición de su campo pero la obra se muestra estructurada por dentro que es lo escencial. Ixquiac tuvo la satisfacción de presenciar un duelo por su "Represión Cultural" que pasó de los mil quetzales. El tercer reconocimiento público manifestado en esta subasta fue el de Joyce (Vourvoulias) cuya escultura en lámina pulida de cuatro fragmentos fué tambien objeto de una reñida lucha, quedando por fín a manos del Lic. Fernandez. Muy espectacular, perfectamente acabada, estilizada sin perder una calidad humanística que podría desaparecer en la frialdad del material, la obra de joyce tiene el defecto de ser demasiado escaza para que podamos apreciarla a cabalidad. Por el momento, en los dos últimos Juannios y en El Tunel, parece concretizarse a una búsqueda de forma expresiva dentro de un lenguaje plástico muy depurado.
Es de notar la variedad por no decir la oposición, en todo sentido, de estos tres expositores que sobresalieron en Juannio 1973. Gonzalez Goyri o el reconocimiento espontáneo hacia la generación del 44, Ixquiac y Joyce, dos polos opuestos de una expresión contemporánea. Un resultado halagador en cuanto a la amplitud de los criterios recién manifestados.
Pasamos a los héroes no visiblemente premiados. Para mí, Ramirez Amaya y Jamie Bischof que no se parecen más que los anteriores. Jamie, porque me maravilla la nitidez y el equilibrio, a todas luces de una gran calidad plástica, que distinguen sus composiciones lineales. Ningún afán de llamar la atención aquí. Una búsqueda pausada que parece rechazar la seducción del color para profundizar más en los juegos de la perspectiva y en las relaciones recíprocas de los valores. Jamie descubre y pinta, pinta y sigue descubriendo, de acuerdo con una dialéctica interior e intuitiva. Es curioso observar como esta joven trasplantada coincide en su búsqueda con aspectos de la obra de Mérida, de Luis Diaz, y como a veces se acerca a los abstraccionismos espontáneos de Tún. Pero estos son los milagros de la creación y de la libertad de expresión.
Ramirez Amaya - parece una paradoja calculada - se manifiesta, como todos lo sabemos, en los parámetros más opuestos al recato y al monólogo interior. En el, todo es explosión, todo es protesta y agresión y no soy yo quien me preocuparé por ello. Eso es cosa de barberos. Al contrario, no hay nada mas sano que el desahogo y, como él lo dice, piensa. Piensa que la caridad no es una solución, y tiene razón. Dentro de cincuenta años, nuestros descendientes se quedarán perplejos ante por lo menos dos fenómenos del pasado: los misterios del tránsito en tiempo de sus abuelos, tal como quedarán ilustrados en millones de fotografías donde carros, bicicletas, camiones, motos - las malditas motos - carretillas de vendedores ambulantes, unidades móviles de media cuadra de largo, vacas, niños de escuela, peatones y chuchos se verán ocupando a las mismas horas las mismas arterias en urbes desde luego no urbanizadas. Por otra parte, podrán ponderar los recursos verdaderamente inauditos a los cuales recurrían estos mismos antepasados para aprobar indistintivamente proyectos espaciales y fabricación de armamantos letales - mediante presupuestos estatales pro destrucción de la humanidad sana - al mismo tiempo que se ingeniaban para financiar personalmente hospitales y centros de rehabilitación para veteranos y víctimas de los anteriores proyectos, a más de tuberculosos, drogadictos, cancerosos, neurópatas, asesinos, políticos, filántropos inconformes y demás bichos no homogenizados, es decir, para resolver las contradicciones insensatas de nuestro bello y culto Establishment occidental. (peco de optimista al hablar de cincuenta años pero no importa).
En el plano que nos ocupa, es decir el de la plástica, Ramirez Amaya "enfant terrible" genuino que exterioriza sus pensamientos. Todos sus pensamientos. Y en una forma inacceptable para muchos pero que por lo menos anima y dinamiza el ambiente sin que por ello tengamos que ir a pagar un boleto de cine para ver cosas mucho peores en las pantallas. No me extenderé más sobre sus sátiras plásticas que correponden, en la América del siglo XX al importante papel psico - sociológico desempeñado por los bufones del medievo poseedores del privilegio tradicional de decir las verdades más crudas e irreverentes a los monarcas absolutos. En la Francia democrática y republicana, Ramirez Amaya conjugaría los papeles de "titi" parisino, del héroe de Poulbot y de los redactores del "Canard Enchainé". El pato nacional francés es aquí un tecolote. Pero aquí como allá, es un síntoma de buena salud social y pública.
LOS GRANDES.
Efraín Recinos sigue siendo el gran favorito del Juannio. No solamentre en materia de precios (Q1,300, 1,850 y 1,500 respectivamente) sino de público. Hace cuatro o cinco años, se disputaban sus obras un pequeño grupo de coleccionistas, John Hope, Biesewig, los banqueros. Pero cada año se ha ensanchado el círculo. Una señora de Castillo, Freddy Engel, y ahora, trás un pintoresco duelo con un entusiasta comprador - no - liberado - del - yugo - conyugal, triunfó un nuevo y simpático cliente del Juannio: Elie Gharzouzi. Otro amateur de Recinos: Jorge Lamport Rodil que al fín tenía que poner de acuerdo su silueta y sus gustos. De sorpresa apareció un tercer Recinos y se lo llevó el cliente mas decidido de la tarde. Cuando apenas se inicaba la venta y que la sala se aprestaba a sufrir masoquistamente el drama de ?quien da mas?, estando apenas en los ochocientos, sonó de una vez y sin perder tiempo un "mil quinientos" y así por knock out técnico, se lo llevó sin más ni más el arquitecto F. Irigoyen.
De Cabrera, se vendieron dos buenos dibujos acuarelados, nada especial, y de Elmar Rojas tres pinturas de su nueva serie que debía llamarse "Optimista 1". Según Elmar, sus épocas de depresión han pasado. Ahora, todo es paz y abundancia. Ya no hay mártires, ni goyescas revanchistas. Ya no hay cuevas ni acechos ni acechados. Solo mariposas y manzanas edénicas plantadas en espacios aureus de 18 kilates. Resultado, aparte de "paz y pan", que, pese a su título de euforia post revolucionaria, es todavía un buen trozo de pintura, las otras dos obras ('abundancia" y otra fuera de catálogo) presentan como todo lo de Elmar, espacios divididos que ya no tienen el contraste de perspectivas de las obras anteriores sino apéndices postizos que echan a perder la composición tanto bajo el aspecto del contenido como de la unidad compositiva acentuado por el monocromatismo insistente y monotono de las escenas idílicas. No es la primera vez que se mezcla la publicidad y el arte con resultados nefastos para este último. Es natural. Diré más: es moral. Yo no tengo mucha opinión en materia de controversia porque detesto la política. Lo único que me interesa es el arte como búsqueda y reflejo de la condición humana en el plano superior de la creación, que, eventualmente, engendra la belleza. Y desde luego, no se puede traicionar el concepto verdad - belleza y conservar el don al nivel superior de la creación. odos lo que han tratado han fracasado y el inteligente de Arnoldo mantiene firmemente separadas su obra escultórica creativa y sus manifestaciones satíricas o sus polémicas de participación o de comunicación con, o por lo menos, "al" transeunte.
Lo mismo le pasa a Quiroa, aunque en grado menor y sin interés personal. Esta marcado por la publicidad y aunque pretenda haberse vuelto pintor después de la Limonada, es ahora un pintor sin causa y sin alma. No porque no la tenga sino porque no sabe donde ponerla. Estimo mucho a Quiroa y lo considero un gran artista y un hombre honrado, pero, por lo mismo, he de decir lo que siento y creo después de vivir tantos años en esta América que yo quiero ver progresar más y más y que puedo objetivizar porque la conocí adulta y porque no espero nada, ninguna recompensa, en el plan personal.
El envío de Luiz Diaz tampoco me satisface porque se presenta fuera de contexto. Acostumbrada al desafío pendular de Luis, lo encuentro aquí ecologicamente expuesto pero obscuramente simbolizado. La mezcla de metal y cuero que forma un crucigrama plástico pertenece a la serie de los rompecabezas y constituyo, no lo niego, un elemento valioso e ingenioso para ilustrar aquella integración conceptual que es la mayor preocupación de Luis en su afán de renovación arquitectónica y urbana. Pero creo que sus propuestas no funcionan aisladamente, desprendidas del marco que las convalida. Luis es el artista mas creativo y de mayor porvenir que tiene Guatemala a la hora actual pero necesita grandes proyectos y grandes espacios para manifestarse en su totalidad y ?quien piensa en la Brasilia de Guatemala? Después del terremoto tal vez y en El Petén, con un nuevo impuesto sobre el robo de estelas.
Abularach y Benjamín Cañas se nos antojan muy presentes pese a su ausencia corporal. Ambos se presentan siempre con la máxima seriedad y ética en todos los certámenes en los cuales participan. Espero que la linda Claudia Feldmar de "Estudio Abierto" encontrará en la contemplación de este perfecto ojo de Rodolfo "Sueño" tan magistralmente personalizado por el artista. Comparado con los precios que acaba de alcanzar en París, Cañas se vendió baratísimo aquí. Este artista salvadoreño ha desarrollado un lenguaje muy personal y muy íntimo. Es el jefe de filas de un grafismo surealista centroamericano opuesto a las tendencias matéricas y expresionistas de los demás artistas del istmo. Sus personajes brotan en pequeños motivos aislados tenuamente perfilados en tinta china sobre la nada espacial de ocres terrosos.
En cuanto a Margot Fanjul ?Es ella la exponente de un pop o de un kitsch auténticos? Claro que es un privilegio ver ya representadas en Guatemala todas las tendencias y corrientes actuales pero le pasa a Margot - en el terreno estrictamente artístico - lo que antaño a María Felix con Agustín Lara y Diego Rivera: busca la profanación de la belleza. Solo que siendo artista, y no figurante de cine, la busca en una inmolación perpétua. Cabe entonces preguntarse cual es la validez de estas manifestaciones en el plano social ?Son de la naturaleza del diálogo o del monólogo? Creo que son de la naturaleza del reto y que el expectador puede sentirse alternativamente Edipo o la Esfinge. Pero donde existe el hambre, el maiz no es "motivo", el maiz es sagrado y la inmolación no puede ejercerse sino a titulo personal.
Es imposible en el contexto de un simple comentario, mencionar a cuanta obra merece serlo. Las texturas cremosas de Izquierdo cuyo "Managua 5.30 a.m." parecía proceder de un flash atómico, y las arenosas de Julita Díaz que dejó plasmadas con soltura y autenticidad unas bulliciosas escenas infantiles. El realismo lírico de Galeotti Torres y el fotográfico de Manolo Gayardo o la tendencia hiper realista de Manuel Gonzales que inicia su carrera artística con muestras muy maduras y de mucha calidad. La bandera de cola de quetzal de Mishaan, los finos grabados de Gabor Peterdi y de Federica Galli, norteamericano e italiana respectivamente. Nos llamó también la atención el fuerte cromatismo de la mujer - vitral del cubano Cundo Bermudez y desde luego Perro Ahuyando de Camilo Cardona, nuestro colombiano preferido.
Al final del segundo día de subasta, el viernes por la noche, después de dos agotadoras tardes de ventas - en las cuales el Dr. López Urzúa se hizo asistir por José Lojo, promotor del estilo fulminante, y por el Arq. Sergio Flores, que en sus ratos de ocio, se sentaba para comprar - el público era el que pedía mas obras. Creo que es la seña inequívoca del éxito de Juannio y de la popularidad alcanzada por el arte plastico en Guatemala. Los artistas ya tienen un público que aumenta y se renueva de año en año. A ellos les toca ahora no estancarse ni defraudarlo.
Quiero terminar con una sugerencia: ya que los artistas son ahora "invitados", ?como se daran a conocer los talentos nuevos? ?Donde mandarán sus obras los desconocidos? Hay que pensar en crear una sección para que quede siempre abierto el porvenir y se mantenga viva la comunicación.
El Imparcial, 2 de Julio de 1973.
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