“Todavía tengo mucho que escribir”
Su fidelidad y compromiso con el oficio poético, derivado de su seguro manejo del lenguaje, sin pretender entrar en competencia con modas al uso”, figura entre los argumentos presentados por el Consejo Asesor para las Letras...
Por: Jefferson Velásquez
Su fidelidad y compromiso con el oficio poético, derivado de su seguro manejo del lenguaje, sin pretender entrar en competencia con modas al uso”, figura entre los argumentos presentados por el Consejo Asesor para las Letras, de la Dirección General para las Artes, del Ministerio de Cultura y Deportes, para conferir por unanimidad a la escritora Carmen Matute el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2015.

¿Cómo comenzó a escribir?
He sido muy afortunada, porque en el colegio de monjas donde estudié, los libros que leíamos venían de España, eran unas joyas. Allí estuve 6 años. Por aparte, mi padre no era un literato, sin embargo, era un autodidacta que tenía una excelente biblioteca y era un lector voraz. Entonces para mí era una delicia encontrar una biblioteca tan completa, y fue así como aprendí a leer mucho y a amar los libros, aunque de una manera desordenada. Pero cuando entré a la universidad me ensañaron.
¿Se le facilita el oficio?
Me cuesta, necesito un ambiente físico muy tranquilo, no tener interrupciones. Lo hago muy temprano por la mañana o de madrugada. La poesía tiene un proceso diferente de creación y de escritura. Escribo muy lentamente. En la poesía escribo a mano, después lo traslado a la computadora, luego lo corrijo en papel y finalmente lo corrijo nuevamente a mano. Y cuando los poemas están terminados, ya no los toco, porque ya no son míos.
¿Cómo fueron sus primeros trabajos?
En realidad había escrito todo el tiempo, pero me daba mucha vergüenza y los rompía. No guardo nada de lo que escribí antes de publicar. Hasta que maestras como Maribel Carrera, me motivaron a dar a conocer lo que producía, porque yo sentí que no valía la pena lo que escribía. Pensaba que a nadie le iba a interesar, esos eran algunos de los obstáculos que me ponía.
¿Cuál es la esencia de sus poemas?
Me voy a referir a las palabras de Luz Méndez De La Vega, quien fue mi mentora y mi amiga. Ella escribió varios ensayos acerca de mi poesía, lo cual agradezco porque ella era una crítica implacable, no daba un elogio si uno no lo merecía, así que cualquier palabra elogiosa de Luz era una consagración para mí. Decía que yo manejaba tres temas en mi poesía: “El amor, la soledad y la muerte”, y esos son los temas que vuelven a surgir y vuelven a surgir. Hace poco me nombraron escritora distinguida en la Universidad del Valle y uno de los alumnos me preguntó por qué yo escribía tan triste, y le dije que seguramente yo soy triste (ríe).
¿Poetisa, madre escritora y periodista?
Trabajé en periodismo durante un año ad honorem, tenía una columna semanal en Siglo 21 hace muchos años. Escribí sobre cine y literatura, así como acerca de cosas que importan a todo el mundo, sobre violencia contra los niños y la mujer. Cuando viajaba a diferentes países a congresos o festivales de literatura, hacía pequeños relatos de los viajes. Tuve la oportunidad de estar en Israel y cuando regresé produje varios artículos sobre mis experiencias, que no eran crónicas, ni relatos de viaje. Por ejemplo, en aquel entonces publiqué un artículo que llamé Leer un libro, tener un hijo y sembrar un árbol, y también una columna que se llamaba El Pescado de San Pedro.
¿Qué aportó a su desarrollo el colectivo de autores Rin-78?
Fue un grupo tan hermoso que existió por el amor a los libros. No era generacional como Nuevo Signo, el del 40, el del 10, o el de España, del 27. Nos reuníamos mensualmente solo para publicar. Nos aceptaron a algunos que éramos estudiantes.
¿Quiénes han influenciado su trabajo?
Desde el principio he sido influenciada por los poetas de La Generación del 27, especialmente por Federico García Lorca, porque mi poesía es muy viva. Me encanta la metáfora, por medio de ella se pueden decir mensajes muy fuertes y la metáfora las suaviza, las cambia.
¿En qué momento de su vida llega este premio nacional?
Creo que todavía tengo mucho que escribir. Llega en un momento en el que representa un estímulo enorme y un reconocimiento. Todavía tengo mucho que dar. Me revitaliza como escritora y como persona, aparte de que siento una gran responsabilidad. Mi familia siempre me ha apoyado y también aman los libros. No ha sido difícil. He ido encontrando el tiempo para escribir, todos me han apoyado, mi esposo que ya no esta, siempre estuvo conmigo.
¿Cuál cree que es su legado?
De ahora en adelante olvidaré mis temas de amor, soledad y muerte, y escribiré más volcada hacia los demás. Esa noche que me entregaron el premio hablé de las mujeres marginadas y maltratadas, y creo que ahora trabajaré por medio de la narrativa. Estoy escribiendo mi libro, Muñeca mala, que contiene historias sobre mujeres alcohólicas, vejadas, etcétera, así que pienso centrarme en esos aspectos. Es una forma de visibilizar la realidad la población femenina de mi país. Historias de incesto, de asesinato, de violencia intrafamiliar son algunos de los temas.
¿Quienes contribuyeron a que recibiera el galardón?
Tengo mucho que agradecer a periodistas como Ingrid Roldán y Claudia Navas, quienes escribían que ya era tiempo de que una mujer lo ganara; también a Margarita Carrera y otras: todas esas voces fueron escuchadas.
Publicado por: Saúl García
Fuente: dca.gob.gt
Su fidelidad y compromiso con el oficio poético, derivado de su seguro manejo del lenguaje, sin pretender entrar en competencia con modas al uso”, figura entre los argumentos presentados por el Consejo Asesor para las Letras, de la Dirección General para las Artes, del Ministerio de Cultura y Deportes, para conferir por unanimidad a la escritora Carmen Matute el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2015.

¿Cómo comenzó a escribir?
He sido muy afortunada, porque en el colegio de monjas donde estudié, los libros que leíamos venían de España, eran unas joyas. Allí estuve 6 años. Por aparte, mi padre no era un literato, sin embargo, era un autodidacta que tenía una excelente biblioteca y era un lector voraz. Entonces para mí era una delicia encontrar una biblioteca tan completa, y fue así como aprendí a leer mucho y a amar los libros, aunque de una manera desordenada. Pero cuando entré a la universidad me ensañaron.
¿Se le facilita el oficio?
Me cuesta, necesito un ambiente físico muy tranquilo, no tener interrupciones. Lo hago muy temprano por la mañana o de madrugada. La poesía tiene un proceso diferente de creación y de escritura. Escribo muy lentamente. En la poesía escribo a mano, después lo traslado a la computadora, luego lo corrijo en papel y finalmente lo corrijo nuevamente a mano. Y cuando los poemas están terminados, ya no los toco, porque ya no son míos.
¿Cómo fueron sus primeros trabajos?
En realidad había escrito todo el tiempo, pero me daba mucha vergüenza y los rompía. No guardo nada de lo que escribí antes de publicar. Hasta que maestras como Maribel Carrera, me motivaron a dar a conocer lo que producía, porque yo sentí que no valía la pena lo que escribía. Pensaba que a nadie le iba a interesar, esos eran algunos de los obstáculos que me ponía.
¿Cuál es la esencia de sus poemas?
Me voy a referir a las palabras de Luz Méndez De La Vega, quien fue mi mentora y mi amiga. Ella escribió varios ensayos acerca de mi poesía, lo cual agradezco porque ella era una crítica implacable, no daba un elogio si uno no lo merecía, así que cualquier palabra elogiosa de Luz era una consagración para mí. Decía que yo manejaba tres temas en mi poesía: “El amor, la soledad y la muerte”, y esos son los temas que vuelven a surgir y vuelven a surgir. Hace poco me nombraron escritora distinguida en la Universidad del Valle y uno de los alumnos me preguntó por qué yo escribía tan triste, y le dije que seguramente yo soy triste (ríe).
¿Poetisa, madre escritora y periodista?
Trabajé en periodismo durante un año ad honorem, tenía una columna semanal en Siglo 21 hace muchos años. Escribí sobre cine y literatura, así como acerca de cosas que importan a todo el mundo, sobre violencia contra los niños y la mujer. Cuando viajaba a diferentes países a congresos o festivales de literatura, hacía pequeños relatos de los viajes. Tuve la oportunidad de estar en Israel y cuando regresé produje varios artículos sobre mis experiencias, que no eran crónicas, ni relatos de viaje. Por ejemplo, en aquel entonces publiqué un artículo que llamé Leer un libro, tener un hijo y sembrar un árbol, y también una columna que se llamaba El Pescado de San Pedro.
¿Qué aportó a su desarrollo el colectivo de autores Rin-78?
Fue un grupo tan hermoso que existió por el amor a los libros. No era generacional como Nuevo Signo, el del 40, el del 10, o el de España, del 27. Nos reuníamos mensualmente solo para publicar. Nos aceptaron a algunos que éramos estudiantes.
¿Quiénes han influenciado su trabajo?
Desde el principio he sido influenciada por los poetas de La Generación del 27, especialmente por Federico García Lorca, porque mi poesía es muy viva. Me encanta la metáfora, por medio de ella se pueden decir mensajes muy fuertes y la metáfora las suaviza, las cambia.
¿En qué momento de su vida llega este premio nacional?
Creo que todavía tengo mucho que escribir. Llega en un momento en el que representa un estímulo enorme y un reconocimiento. Todavía tengo mucho que dar. Me revitaliza como escritora y como persona, aparte de que siento una gran responsabilidad. Mi familia siempre me ha apoyado y también aman los libros. No ha sido difícil. He ido encontrando el tiempo para escribir, todos me han apoyado, mi esposo que ya no esta, siempre estuvo conmigo.
¿Cuál cree que es su legado?
De ahora en adelante olvidaré mis temas de amor, soledad y muerte, y escribiré más volcada hacia los demás. Esa noche que me entregaron el premio hablé de las mujeres marginadas y maltratadas, y creo que ahora trabajaré por medio de la narrativa. Estoy escribiendo mi libro, Muñeca mala, que contiene historias sobre mujeres alcohólicas, vejadas, etcétera, así que pienso centrarme en esos aspectos. Es una forma de visibilizar la realidad la población femenina de mi país. Historias de incesto, de asesinato, de violencia intrafamiliar son algunos de los temas.
¿Quienes contribuyeron a que recibiera el galardón?
Tengo mucho que agradecer a periodistas como Ingrid Roldán y Claudia Navas, quienes escribían que ya era tiempo de que una mujer lo ganara; también a Margarita Carrera y otras: todas esas voces fueron escuchadas.
Publicado por: Saúl García
Fuente: dca.gob.gt
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