Un punto de partida: Aquí me quedo, de Chofo Espinosa
Descubrir a un director tras un filme es un gran placer. Afortunadamente la naciente industria cinematográfica regional todavía devela sorpresas. El pasado 1 de marzo, Casa Roja exhibió Aquí me quedo, el primer largometraje del joven guatemalteco Rodolfo Espinosa...Por: Katia Lara
Descubrir a un director tras un filme es un gran placer. Afortunadamente la naciente industria cinematográfica regional todavía devela sorpresas. El pasado 1 de marzo, Casa Roja exhibió Aquí me quedo, el primer largometraje del joven guatemalteco Rodolfo Espinosa, que fuera estrenado en octubre del año pasado.
El filme es el resultado fresco de un camino recorrido con pasión por un director sincero e incansable. Rodolfo, conocido en el medio como Chofo, escribió y dirigió en 2002 su primer cortometraje, Evolución Gupi, y desde entonces no ha parado de rodar y no ha desistido en su afán de comentar con ingenio y humor el sentir de su generación que vive las consecuencias de la guerra en Guatemala.

El protagonista de Aquí me quedo se llama Paco, quien viaja a Xela (Quetzaltenango) cargado de dudas sobre su matrimonio. Paco quiere aclararse al platicar con su difunto tío Juancho, enterrado en el cementerio de esa ciudad. Mientras su esposa grita disgustada, del otro lado del teléfono Paco la interrumpe: “Te llamo al rato que ahorita estoy un cacho incómodo”. Inmediatamente vemos a un joven que amenaza a Paco con un arma. A punta de pistola, Willy obliga a Paco a pasear por toda la ciudad.
La amenaza de muerte se diluye a ratos y la necesaria tensión se pierde, error de guion que el director consigue sortear a través de una potente puesta en escena. Así, justo en el momento en que la duda invade al espectador, Chofo lo engancha de nuevo y lo introduce en un viejo teatro.
Willy recorre el lugar buscando desesperadamente a Paco, quien ha logrado huir y pretende esconderse en ese enorme espacio iluminado solo por la luz que atraviesa los ventanales. El Teatro Municipal de Quetzaltenango es el escenario donde una niña sentada frente a un piano interpreta con prodigio un tema solicitado por Willy, el perseguidor, que de vez en cuando lanza una frase inesperada:“Este estado no es un pueblo, es una nación soberana. ¡
Ahí está la bandera, ve!”. La persecución nos lleva hasta una altura (quizá la montaña de Zunil) donde la casualidad salva a Paco de la muerte. Luego vamos al cementerio, donde Paco realiza su último deseo y habla al fin con el difunto tío Juancho. Finalmente nos enfrentamos a un enorme resbaladero, situado en el cerro El Baúl, donde sucede el inesperado desenlace.
El virtuosismo y el rigor de Rodolfo como director se enfrentan a un guion (escrito por él mismo) que tiene algunos problemas. El inicio y el final son muy buenos, pero el desarrollo carece de un elemento fundamental: al espectador le faltan las razones para creer en la locura de Willy, el perseguidor.
Falta sembrar información e indicios para que el espectador crea desde el inicio que Willy es capaz de matar a Paco. A pesar de esta carencia, la tensión se sostiene gracias a una factura correcta y elementos esenciales como el motivo recurrente de los perros callejeros, los comentarios agrios de los personajes y una fotografía atinada.
Filmada en 2009, Aquí me quedo ha sido catalogada por el propio autor como una comedia, o mejor, una tragicomedia según otro Rodolfo. Más allá de los géneros, el filme es otra de esas películas chapinas producidas en los últimos cinco años que dan lugar a un movimiento de realizadores jóvenes preocupados por comentar críticamente, a través de la sátira y la mordacidad, su realidad social cargada de violencia.
Aparte de Chofo, en este movimiento joven se cruzan e intercambian roles cineastas como Eduardo Spiegeler, Carlos del Valle, Domingo Lemus y Julio Hernández. Todos ellos comparten una preocupación por la violencia heredada del conflicto armado interno, que se expresa con sencillez en el poema que lee un personaje de los cortos de Chofo.
El método de trabajo *
“…La escribís, la ensayás y la rodás. Ensayás en todos los aspectos: fotografía, vestuario, arte, actuación, etc. A mí sí me gusta el método del realizador que hace la película antes de rodarla. Este método de trabajo ayuda mucho al ánimo del equipo, al ánimo de los actores.
Uno siempre está pensando en qué va a pasar después de esta escena, o qué pasó antes de la escena que estoy grabando ahorita, y entre más completa tengás vos tu película metida en tu cabeza, mejor vas a sacar la escena. No estoy diciendo que sea la única ni la mejor forma de hacerlo.
Por ejemplo, Julio Hernández, en las Marimbas (Marimbas del infierno, 2010) es otra experiencia: agarrar personas reales y meterlas en situaciones reales y ver qué se desarrolla de eso. Pero ahora no quiero trabajar así (como Julio). Quiero hacer las películas de esta otra manera (escribir, ensayar y rodar) porque así me he entrenado y así es como me siento capaz de hacerlas”.
Por qué hacer una película
“Me dejé llevar por la necesidad que yo tenía. Creo que yo quería hacer una película desde que juego con dinosaurios. Mi papá tenía una cámara de fotos arruinada y yo la ponía en el piso y me ponía a ver a través del lentecito de la cámara y allí jugaba con mis muñecos.
No sé, siempre quería verlos a través de un marco. También me encantaba contarles cuentos a mis sobrinos, a mi hermanita, y en el colegio me encantaba escribir cuentos. Hasta que supe que yo no iba a estar tranquilo si no hacía una película y me tiré a hacerla”.
Sobre la película
“Yo quisiera que entren a ver la película con el mal sabor del día y que salgan aliviados. No es necesario entenderla. Yo creo que hay películas que uno no entiende, pero las siente”. * Tomado de Influencia X cine (y publicado en el blog de Rodolfo Espinoza, http://wn.com/chofoespinosa).
Del cortometraje Prohibido robar rosas Todo importa en la ciudad. Por ejemplo, importa que cuando se mueran los indigentes se conviertan en una catarata infinita o en un pájaro de vida. Importa que me hayas dado un beso, y que esa noche me haya dibujado con una espina tus malditas iniciales en la piel de mi hombro.
¿Como así, Patricia? ¿Cómo así que no importa nada?
Para mí importa mucho que estés equivocada, que yo en silencio imagine que es el tiempo del amor y la poesía. Es más, ayer me di cuenta de que existen cadáveres más importantes que los vivos y que es importante que abrás la ventana de tu cuarto con la esperanza de que el aire se lleve los malos recuerdos.
También es importante que en el techo de mi casa, que no es mía en realidad,
cuando regreso de noche y a escondidas, con las ojos rojos, rojos, rojos…
se produzcan esos ruidos que me quitan el sueño y me obligan a recordar.
¿Qué sería de nosotros sin los charcos, las caricias, las funerarias, los pasadizos, las pelotas de futbol, la feria de Comalapa, el barco y el vaquero de Buenaventura?
O pongamos por caso, ¿Qué seríamos todos sin las zancadillas que nos da la noche? Es importante la gente que solo tiene ganas de que la dejen vivir como se le da la gana. En fin, todo, absolutamente todo es importante en la ciudad.
Detrás de Aquí me quedo hay un director genuino que se atreve a manifestar en sus producciones su enorme preocupación por lo que sucede en su país, y en su vida, desde el único lugar que semejante responsabilidad le permite: el humor. La ópera prima de Espinoza es un buen punto de partida. Actualmente trabaja en la posproducción de su próximo largometraje, Making of, que es un falso documental sobre un grupo de cineastas que se proponen rodar un cortometraje en un día.
ficha técnica
Rodolfo Espinoza nació en 1980. Estudió Artes Plásticas e Historia del Arte en la Universidad de San Carlos de Guatemala y Arte Dramático en la Escuela Nacional de Arte Dramático de Guatemala. Ha realizado estudios y prácticas cinematográficas en Filadelfia, Nueva York y Los Ángeles, entre otras ciudades. Escribe y dirige sus propios filmes.
Filmografía
Evolución Gupi (2002)
El lugar sin nombre (2003)
Jardín del Edén (2004, en codirección con Carlos del Valle)
No, nada (2005, en codirección con Eduardo Spiegeler)
Una taza de café (2006)
Camila (2007)
Un domingo como martes (2007)
Prohibido robar rosas (2008)
Aquí me quedo (2010)
Colaboraciones
La paciente (2007), escritor y productor
Welcome to the Holy Land (2007), coordinador de extras
La vaca (2009)
Quién dijo miedo (2010), camarógrafo y asistente de montaje
Publicado por: Axel Natareno
Fuente: dca.gob.gt
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