El escritor guatemalteco Gerardo Guinea recibió recientemente su libro
"Poemas para el martes" que se alzó con el Premio Mesoamérica de Poesía
Luis Cardoza y Aragón en el año 2006.
Esta es una de las obras de Gerardo Guinea Díez, en donde los
personajes principales son Sebastián, Estuardo, Carmela, Laura y Camilo
el hijo de Estuardo con quien comparte una noche de especulación,
discusión y borrachera...
El amargo afán de la desmuente pertenece a esa literatura que nunca ha
pasado de moda, que tiene un sustento, que responde a cada necesidad.
Sin embargo, no se vale el autor de ningún artificio literario para
crear la realidad...
El escritor guatemalteco narra la novela como la más reciente que
asemeja a los grandes relatos, El árbol de Adán. La novela es breve
pero demanda horas al lector, porque la riqueza de su prosa no está en
la anécdota sino en la representación de la imagen.
Casa de nosotros es una de las obras que brota de la indignación y el
sentimiento. Para el escritor narrar un poemario a partir de los
susurros en sus sueños, era muy significativo poder elaborar pintando la
vida con todos los colores para sentir que está viviendo...
Guatemala. Gerardo Guinea Díez, poeta y escritor guatemalteco se hizo
creador del Premio Nacional de Literatura en el año 2009, es uno de los
grandes galardones otorgados al escritor por sus mejores letras.
El ser y todo el yo congregado, en la orilla del fin de siglo, en la pupila de un niño que jamás descifrará el cabreo del tiempo...
El ser ha llegado, por fin, al umbral de los días nuevos, en su rostro se dibuja la ebriedad de la muerte, como la materia profunda de las piedras...
El ser y un oleaje que sube, desde las paredes de la vieja casa, que sube, hasta las aturdidas torres, sitio de vigías y adormilados hombres que imaginan la ciudad...
El niño está feliz, las manos de su madre, tibias, calientitas, lo llevan por los rumbos nuevos del país de los espejos, ella se come por él todo el dolor...
Frente a él descubre que dejó de ser niño y el hombre, frente al niño, entiende que se volvió espejo, y el ser reclama al hombre y al niño toda la calamidad...
El ser despojándose de su tintura, de su codicia, de su apetencia; el ser, devorándose a sí mismo; el ser y el hombre ?¿el niño?? apostilla de la soledad...
El hombre, creyéndose niño, camina a la orilla del precipicio y se lanza en pos del viento, el que tiene forma de barrilete, ¿está en Santiago Sacatepéquez?
El ser resguardando lo verdadero y falso de nuestros espejos, ánimas desolladas por las hendeduras que nuestras sombras van dejando en los muros...
Un hombre sueña, deambula en el filo de la banqueta del mundo; aún es niño, sus ropas invocan una esperanza que resulta pretexto oportuno para dar un rodeo a su tristeza...Por favor incluye un número de contacto si estás dispuesto a hablar con un periodista de Deguate.com.