Casa de nosotros, del escritor Gerardo Guinea Díez
Casa de nosotros es una de las obras que brota de la indignación y el sentimiento. Para el escritor narrar un poemario a partir de los susurros en sus sueños, era muy significativo poder elaborar pintando la vida con todos los colores para sentir que está viviendo...
Casa de nosotros es una de las obras que brota de la indignación y el sentimiento. Para el escritor narrar un poemario a partir de los susurros en sus sueños, era muy significativo poder elaborar pintando la vida con todos los colores para sentir que está viviendo, esta es la opción donde surge la casa, la de nosotros.
Con letra pausada, cargada de años, los versos de Gerardo Guinea van tallando el calendario, construyendo las paredes del tiempo. Sus palabras traen una nostalgia irredenta, una estrepitosa caída desde la alborada en la casa de nosotros. En consecuencia, aquel espacio intimo y total se pinta del “color de las grandes pasiones y desgracias”.
Ellos, los inmortales en el verso, transitan por la casa con las mascaras del amor o del tedio, cuando no pasa nada. Incluso, la muerte se aleja y ellos suman sus diástoles a la vida cotidiana.
Y al vernos reflejados en las palabras-paredes del Gerardo, aprendemos, también a vivir en la casa de nosotros.
Así, desde Poemas para el martes, su poemario anterior, Guinea esboza una "casa desierta" en "donde mora un deseo" mientras el "desanda el camino de su patio" un tema que va a constituirse en la columna vertebral de Casa de nosotros... / La lectura de Casa de nosotros revela los rasgos de la llamada poesía de la experiencia, aquella que se justifica en la mirada relativa de la vivencia individual.
Tal vez, por último, nos queda esperar que a la vuelta de la esquina grite la esperanza para seguir enredándonos en el tiempo: vivir.
Con letra pausada, cargada de años, los versos de Gerardo Guinea van tallando el calendario, construyendo las paredes del tiempo. Sus palabras traen una nostalgia irredenta, una estrepitosa caída desde la alborada en la casa de nosotros. En consecuencia, aquel espacio intimo y total se pinta del “color de las grandes pasiones y desgracias”.
Ellos, los inmortales en el verso, transitan por la casa con las mascaras del amor o del tedio, cuando no pasa nada. Incluso, la muerte se aleja y ellos suman sus diástoles a la vida cotidiana.
Y al vernos reflejados en las palabras-paredes del Gerardo, aprendemos, también a vivir en la casa de nosotros.
Así, desde Poemas para el martes, su poemario anterior, Guinea esboza una "casa desierta" en "donde mora un deseo" mientras el "desanda el camino de su patio" un tema que va a constituirse en la columna vertebral de Casa de nosotros... / La lectura de Casa de nosotros revela los rasgos de la llamada poesía de la experiencia, aquella que se justifica en la mirada relativa de la vivencia individual.
Tal vez, por último, nos queda esperar que a la vuelta de la esquina grite la esperanza para seguir enredándonos en el tiempo: vivir.
ATENCIÓN:
¿Tienes información adicional para ampliar esta nota? Cualquier corrección, anotación, aporte o comentario al respecto de esta página o del sitio son bien recibidos.
DENUNCIAS:
¿Has sido testigo de una noticia que quieras compartir? ¿Quieres hacer una denuncia?
¡COMUNÍCATE CON NOSOTROS!
Para comunicarte con nosotros por correo electrónico o WhatsApp y enviarnos tus historias, reportes, fotos y videos haz CLICK AQUÍ

