Guatemala, Deguate.com Publicidad      Contacto     Usuarios Activos: 


MISTERIOS & LEYENDAS

¿Qué buscas hoy?

Conspiraciones
Fantasmas
Leyendas de Guatemala
Misterios
Monstruos
OSNIS
OVNIS y Extrarerrestres
Relatos
Foro de Misterio
  Arte y Cultura > Literatura > Obras > Francisco Morales Santos

Las lágrimas del Sombrerón, del escritor Francisco Morales Santos

Las lágrimas del Sombrerón cuenta la historia de Celina, una niña muy bonita que vivía en el callejón del Carrocero, en el barrio de Belén, en la Antigua Guatemala, y que terminó siendo una de las víctimas del legendario Sombrerón...

 

 




Las lágrimas del Sombrerón, del escritor Francisco Morales Santos

Publicado el 23 Jun, 2014 - 10:11:11 - Ultima actualización: 08 Nov, 2017 - 00:47:54

Celina era una niña muy bonita que vivíó hace muchos años en el Callejón del Arrocero (actuales 10a y 11a Avenida Sur de la Antigua Guatemala). Conforme fue creciendo, la niña se convirtió en una adolescente tan hermosa que era admirada por todos los vecinos, grandes y chicos, quienes se deleitaban al verla correr por el barrio cuando iba a repartir las tortillas preparadas por su mamá. Desafortunadamente para Celina, su belleza no pasó desapercibida por el Sombrerón, que con tan solo verla se enamoró de ella y se dispuso a conquistar su alma.

Ver también:

Aquí da inicio la historia de Las lágrimas del Sombrerón, del escritor guatemalteco Francisco Morales Santos:

Las lágrimas del Sombrerón

Celina era una niña muy bonita. La gente de callejón del Carrocero, en el barrio de Belén, la veía todos los días  y nunca terminaba de admirarla. Mientras más creció Celina, mas linda se ponía.


¡Qué ojos tan hermosos!
¡sí, tan grandes sus ojos!
¡y qué pelo el que tiene!
¡tan grande y ondulado!


Se parece a la Virgen del Socorro de la catedral. Además de ser bonita, Celina era una muchacha sencilla y muy trabajadora. Su mama hacia tortillas de maíz para vender y Celina salía todos los días, a las doce de la mañana, a repartir las tortillas que hacía su mamá.



Una tarde, a eso de las seis, en la esquina de la calle de Belén y callejón del Carrocero, sin mas ni mas, aparecieron cuatro mulas amarradas al poste del alumbrado eléctrico.

Las mulas llevaban cargas de carbón sobre sus lomos. La gente no les dio mucha importancia, salvo porque ya era tarde.

"¡Qué raro! ¿No serán las mulas del Sombrerón?" Comentó una mujer medio en serio, medio en broma.

"¡Dios nos libre, ni lo diga, chula!" Le respondió otra al pasar.

Celina estaba muy cansada después de haber trabajado todo el día; el sueño comenzaba. Entonces oyó una música muy linda: era la voz de alguien que cantaba acompañándose con la guitarra…


¡Mamá, oiga esa música!
¿Qué música? Lo que pasa es que te esta venciendo el sueño.
¡No, mamá!, ¡oiga qué belleza!

El Sombrerón cantando


Pero la tortillera no alcanzaba a oír ninguna música: “Lo mejor es que te acuestes, mi niña”.

Celina se acostó, pero no podía dormir; seguía oyendo aquella melodía tan encantadora. Hasta sus oídos llego claramente la voz cantarina que decía:


Eres palomita blanca,
como la flor de limón,
si no me das tu palabra
me moriré de pasión…


A las once de la noche, las mulas carboneras ya no estaban amarradas al poste de la luz eléctrica.

Noche a noche se repitió aquella escena. Lo único que la gente notaba era que ahí estaban las mulas con su carga de carbón, atada al poste.

Celina, en cambio, se deleitaba con las canciones que escuchaba; la encantadora voz la tenía hipnotizada.

http://www.deguate.com/artman/uploads/51/celina-sombreron.jpg

Movida por una intensa curiosidad, a escindidas de su mamá, Celina salió a espiar en la oscuridad y se llevó una gran sorpresa: ¡era un hombrecito que hubiera cabido en la palma de su mano! Tenía un gran sombrero que casi lo tapaba todo; apenas si salían debajo del ala, sus zapatitos de charol y sus espuelas de plata. Mientras cantaba y bailaba tocando su guitarra de nácar, enamoraba a la niña:


Los luceros en el cielo
camina de dos en dos
así camina mis ojos
cuando voy detrás de vos…


¡Celina ya no pudo dejar de pensar en el hombrecito! Se pasaba cada día, esperando que llagara la noche, para verlo y oír sus canciones tan lindas. Su mama se dio cuenta de que algo raro le estaba pasando a la niña:

Qué te pasa, hijita –le decía- ¡estás muy pensativa!

Pero Celina no podía explicar sus delicados sentimientos. Simplemente deseaba escuchar esa música; quería ver una vez más al pequeño bailarín que la deleitaba tanto cantándole cosas bonitas. Cuando él la visitaba todo le parecía más hermoso.

Las madres tienen una sabiduría especial que les permite comprender los sentimientos de sus hijos. La tortillera comprendió lo que estaba sucediendo y decidió consultarles el problema a dos o tres vecinos de confianza. Después de escucharla, todos llegaron a la misma conclusión.

¡Celina estaba enamorada del Sombrerón! Además, los vecinos le dieron consejos a la tortillera.

Siguiendo esos consejos, ella decidió llevar a Celina lejos de su casa y la encerró en una iglesia para que ya no viera más al Sombrerón. La gente piensa que los fantasmas no pueden contra Dios.

Al día siguiente, el hombrecito llegó al callejón del Carrocero, pero no encontró a la niña. Entonces se puso  como loco y comenzó a buscarla por toda la ciudad.

Sombreron y su guitarra

Sus mulas no volvieron a aparecer amarradas en el poste de la esquina. La tortillera y los vecinos creyeron que ya había resultado el problema, pero Celina no pensaba lo mismo: en el silencio de su encierro, en vez del olvidar a su pequeño amigo, lo recordaba más y más; le hacían falta sus bellas canciones y sus palabras de amor. La niña enfermó de la tristeza, cada día empeoraba de salud hasta que murió. En medio de su pena, la tortillera decidió llevar el cuerpo de su hija al callejón del Carrocero, para velarlo con los vecinos.

Estaban todos muy tristes, reunidos en la casa de la tortillera, cuando escucharon un llanto desgarrador: ¡era el Sombrerón que venía, arrasando sus mulas! Se detuvo junto al poste de la esquina y comenzó a cantar:


Corazón de palo santo,
ramo de limón florido
¿por qué dejas en el olvido
a quién te ha querido tanto?


Los vecinos estaban muy asustados; nadie se atrevía a moverse de su silla. El Sombrerón volvió a cantar.


¡Ay ay aaau..!
mañana cuando te cayas
voy a salir al camino
para llenar su pañuelo
de lagrimas y suspiros…


Nadie supo a qué hora se fue el Sombrerón. Su voz se fue alejando lentamente, hasta que se perdió en la noche oscura. A la mañana siguiente, cuando los dolientes tuvieron valor para salir de la casa de la tortillera, se quedaron maravillados: ¡había un reguero de lágrimas cristalizadas, como goterones brillantes, sobre las piedras de la calle!

Autor:

Francisco Morales Santos. Si desea conocer la biografía de este personaje, haga click aquí.

Fuente:

-literaturaguatemalteca.org


Comentarios ¿Qué opinas? ¡Deja un comentario!



Renuncia: El contenido en Deguate.com es para propósitos informativos únicamente. No somos expertos, ni pretendemos serlo. Muchos de los artículos publicados en nuestro sitio son basados en opiniones y deben ser tomados como tales. No somos responsables por las decisiones que los usuarios tomen basados en el contenido de Deguate.com. Por favor investigue a fondo antes de aceptar cualquier información como un hecho.

Loading...


Ultimas publicaciones en:
Francisco Morales Santos
Las lágrimas del Sombrerón, del escritor Francisco Morales Santos
Tío Conejo y Tío Coyote, del escritor Francisco Morales Santos
Corazón ton ton, poema de Francisco Morales Santos
La mariposa y la rosa, poema de Francisco Morales Santos
Al pie de la letra, del escritor Francisco Morales Santos
Sueño imperfecto, poema de Francisco Morales Santos
Por las noches, poema de Francisco Morales Santos







Comentarios

ComentariosNota: los comentarios aquí expresados son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de este medio. Deguate.com se reserva el derecho de eliminar cualquier mensaje que considere inapropiado sin previo aviso.




DIRECTORIO COMERCIAL



Registre su empresa

 

También te puede interesar...


Cómo robarle un beso a una chica con 3 simples preguntas

Angel González, el fantasma que quita y pone gobiernos en Guatemala

La colección de carros de Otto Pérez Jr.

Aprende a decir Te Amo en todos los idiomas
       

Lindos piropos para hacer sonreir a una chica desconocida

Devel Sixteen, el auto más bestial del mundo con 5,000 caballos de fuerza!

Impresionante motocicleta con motor Ferrari

Conoce a las amantes más famosas de la historia

Directorio Comercial:
 


Copyright © deguate.com - Todos los derechos reservados

Política de Privacidad  -  Política de Cookies

Guatemala

  

Correspondencia, sugerencias, informaciones a: [email protected] 
deGUATE.com no está afiliado al Gobierno de Guatemala, es una entidad comercial.