La Galeria DS Cumple Dos Años de Vida
Hace dos años que Luis Díaz y Danny Schafer inauguraron la galería DS en un arranque de entusiasmo y de confianza que festejamos con alegría ahora. Tratándose de una entidad no lucrativa como ésta, es motivo de justo orgullo el haber sobrevivido todo este tiempo por su solo esfuerzo. Se necesita mucho desinterés, mucha perseverancia y mucha confianza.Por Edith Recourat
Hace dos años que Luis Díaz y Danny Schafer inauguraron la galería DS en un arranque de entusiasmo y de confianza que festejamos con alegría ahora. Tratándose de una entidad no lucrativa como ésta, es motivo de justo orgullo el haber sobrevivido todo este tiempo por su solo esfuerzo. Se necesita mucho desinterés, mucha perseverancia y mucha confianza.
No significa solamente un éxito para Luis - hoy dueño de la DS -, ni tampoco para los pintores guatemaltecos que hallaron aquí un ambiente receptivo y cálido para exponer sus obras. Queda demostrada también la madurez creciente de Guatemala, la preocupación de un número también creciente de personas por evadirse del materialismo, del conformismo que trae consigo
la complejidad de la vida actual.
Revela su afán por gozar del privilegio de poseer obras auténticas, no sólo en el sentido de "originales" apropiadas para colecciones, sino de interpretativas del medio en el que vivimos. Obras que nos ayudan a incorporarnos más allá de la superficie del ambiente, cumpliendo así con una misión que es parte esencial del arte.
Porque lo que llamamos ligeramente "arte", es algo muy serio.
Desde que el primer hombre se enfrentó con la soledad terrestre, trató de establecer relaciones con el más allá y - como dijera Malraux - de divinizar el espacio. De poblar la inmensidad con formas y volúmenes desesperadamente bellos, en las cuales pudiese encarnarse y morar lo divino. Formas geométricas y humanas con raíces en la naturaleza y en la conciencia.
Hoy, el hombre aspira siempre a abrir un diálogo con los dioses. Sondea el tiempo y el espacio y trata de captar todo aquello que gravita fuera de su visión o aprensión física, pero que siente íntimamente ligado a sus propios átomos. Si tomamos en cuenta el dualismo en el que vivimos, aislados de las masas para preservar nuestra personalidad y, sin embargo, cada día más conscientes de nuestra solidaridad biológica y espiritual con el universo en el cual buscamos la clave de nuestra identidad, entendemos que el hombre ya puede representarse a sí mismo sin tomar nuevamente en cuenta las dimensiones en las que se mueve.
Dimensión psicológica, dimensión social, dimensión espacial o divina, ramas todas del mismo misterio a las que el sabio y el artista deben expresar, dar sentido y forma sin dejarse limitar por el mundo de las apariencias.
La Omega del matemático o del filósofo, el signo simbólico que utiliza el químico o que el pintor introduce en su lienzo, la metáfora poética, la vibración misma del sonido o de la luz, todo lo que captan nuestros sentidos o lo que presiente
nuestra intuición, son parte de nuestra realidad humana, de la verdad que todos buscamos, que es nuestra última razón de ser y de cuyo rostro está eternamente enamorado el hombre.
Esta imagen de un mundo invisible pero siempre presente, la ha de captar e interpretar el artista. Mediante lo figurativo, reflejo de lo que perciben nuestros sentidos o de lo abstracto, campo de la no - apariencia que nos rodea también. Cada uno con su estilo, con su personalidad propia, sintetiza mediante la textura, la forma y el color aquello que no tenemos ojos para ver ni lenguaje para expresar. Por ello les debemos a todos una limitada gratitud.
Por ello debemos celebrar el artista de Guatemala.
Sea dicho sin herir su modestia, representan para mí lo mejor que tiene. Son sinceros, generosos, independientes y tienen talento. Interpretan para ellos mismos y para nosotros una dimensión desconocida del hombre y de esta tierra que queremos, de su historia de sus aspiraciones íntimas. Tienden un puente de belleza entre nosotros, y los demás. Que es nuestro también, pero que ignoramos.
Propongo, pues, para Luis Díaz - sin olvidar a Danny - , un brindis de agradecimiento por haber tenido el suficiente valor y confianza en sí mismos, en nosotros y en Guatemala por haber mantenido viva a la galería DS.

Grabado Luis Díaz
Se puede apreciar en este grabado de Luis Diaz, la armonía de la composición y el poder sugestivo de unas cuantas formas geométricas únicamente realzadas por la mayor o menor intensidad del monocromo.
El Imparcial, 29 de Julio de 1966.
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