Técnicas y práctica del Kabbalah
De acuerdo con grandes sabios en la historia, la Kabbalah es una fuente milagrosa de poder, tan profunda y poderosa que puede curar y transformar totalmente la vida de uno. Es la sabiduría más antigua y con mayor influencia en...
De acuerdo con grandes sabios en la historia, la Kabbalah es una fuente milagrosa de poder, tan profunda y poderosa que puede curar y transformar totalmente la vida de uno. Es la sabiduría más antigua y con mayor influencia en el mundo. No es ningún tipo de religión, sino una tecnología para el alma y bienestar de los seres humanos. Ayuda a la realización de las personas, cualquier persona puede practicar esta herramienta, no importando la raza, religión, fe o sexo.
En la Kabbalah las acciones se llevan a cabo por el conocimiento de causa y efecto. En otras palabras, se sabe que un acto determinado producirá un efecto concreto puesto que es así exactamente como opera la tecnología. No hay fe ciega, sólo resultados.
Para prácticas el Kabbalah se pueden realizan las siguientes reflexiones:
En cuanto a la práctica, no cuenta con ningún sistema de normas o ejercicios fijos que se tenga que seguir obligatoriamente. Tampoco tiene una jerarquía organizada. Se die que sus caminos son libertad puesto que no existe ninguna imposición en lo espiritual.
No se práctica, se vive. La Kabbalah es un modo de vida. No quiere decir que no se cuente con un sistema que evoluciona y se adapta continuamente a la formulación del espíritu de los tiempos.

Cuando una persona se empieza a involucrar en la Cábala, decide asumir líneas de actuación como:
- Utilizar el mapa del Árbol de la Vida y el lenguaje cabalístico, con su visión del mundo, con su psicología, con su ética, etc., como una herramienta de desarrollo personal.
- Comprometerse en una búsqueda personal por actualizar su verdadero yo, tratando de desarrollar al máximo sus capacidades de una forma armónica e integrada en todos los planos de su ser (los cuatro mundos).
- Procurar ser una influencia positiva en el entorno, entendiendo que no existe tal cosa como desarrollo de uno sólo sin involucrar de algún modo a los demás.
• Estudio: Es utilizado como un modo de conexión, no solo acumulación de información. Es necesario un método de estudio reflexivo y contemplativo, esto incluye la meditación en cada uno de los elementos del Árbol de la Vida.
- En general, el Árbol de la Vida es una meta fórmula que actúa como un lenguaje de programación: dispara y pone en marcha procesos.
- El estudio es del simbolismo y sentido amplio de la Kabbalah. Para ampliar la visión estándar del mundo (escalera de abstracción).
- Estudio de los textos sagrados de cualquier tradición, en particular del Torá, aplicando la hermeneútica cabalística.
- Estudio de uno mismo, de la vida y la psique en general, con espíritu y actitud abiertos. Lo que incluye aprender de todas las experiencias. El estudio es algo que dura toda la vida.

- Un adiestramiento mental, mediante ejercicios de relajación, concentración, visualización, vacío mental, flujo espontáneo de la mente, etc.
- Un trabajo con el aura y el cuerpo de luz: Pilar del medio, cruz cabalística, tikún hanéfesh, técnicas de la merkavá, etc.
- Establecer un principio guía en nuestras vidas, más amplio y total, que el que ocupa sin derecho la conciencia egoica. A un nivel básico es el ejercicio del Santo Ángel Guardián, principio de un contacto con nuestro Tiferet.
- Es una comunicación o estado de conexión constante personal con algo más grande que uno mismo, con lo Divino, símbolo o arquetipo de la totalidad. Aquí pueden estar incluidas las prácticas de tipo devocional, como la oración personal y, en general, cualquier técnica que lleve al despertar y a la profundización de la conciencia de lo divino. Puede ser recitado de Nombres Divinos, mantras, simple contemplación, etc. O según la técnica de Rabí Najman, presentar los propios pensamientos (del corazón) como una oración espontánea ante Dios. El concepto de lo Divino no tiene por qué ser convencional en absoluto.
- Apertura a los internos (planos), lo que tradicionalmente ha venido a ser llamado Maasé merkavá (Trabajo de la Carroza). Las meditaciones de proyección, como las de tipo sendero, etc., también forman parte de este apartado.
- Técnicas de transformación (reprogramación), utilizando meditaciones específicas como yejudim, mantras, etc.
- Un ejercicio de desarrollo de capacidades. Ejercicios de visualización y concentración. Los correspondientes a cada nivel: psiquismo, competencia elemental, práctica de la adivinación, trabajo de intenciones, etc. Las cuales no deben dejarse nunca. Además de aprenderlos y practicarlos, son necesarios para mantenerse en forma. Hay que asumir uno cada vez y pasar a otro cuando se haya alcanzado un cierto nivel de competencia. Es imposible extenderse en todas las direcciones al mismo tiempo.
- Trabajar en uno mismo, por lo que es importante querer cambiar. Se necesita una buena dosis de conciencia, auto-observación, introspección, cambios positivos, individuación, auto-realización personal, etc. En el contexto de un grupo pueden hacerse ejercicios específicos, técnicas de Gestalt, psicodrama y trabajos en grupo (incluyendo meditaciones). También interpretación de sueños, adivinaciones, usar otros mapas de conciencia (como la astrología), etc. El diario personal es una herramienta básica imprescindible, no puede minimizarse su importancia.

- Llevar el Árbol de la Vida a la vida.
- Uso activo del simbolismo, principalmente mediante ritual (incluyendo los rituales de la vida cotidiana), usando la magia ritual como una herramienta para la educación y actualización de la verdadera voluntad.
- Trabajo ético, de esculpido anímico, en el sentido de que el hacer talla al ser. La meta es la rectificación de la vasija (tikún). Al hablar de ética no nos referimos a ningún código establecido que no haya pasado por el tamiz de la individuación. Es la ética del corazón.
- Es esencial cultivar y mantener una actitud específica positiva. Pueden usarse como guía los 10 principios enunciados en el último capítulo del libro El Camino del Árbol de la Vida:
- Tener siempre presente que el objetivo fundamental en la vida, no es otro que el objetivo espiritual.
- Soy el creador de mi mundo, por lo que he elegido libremente todas las condiciones de mi vida. En consecuencia, es necesario asumir plenamente la responsabilidad por mí mismo y mis acciones, es inútil culpar a alguien.
- El objetivo espiritual se alcanza por la autorrealización personal (tikún personal) y por la realización de la tarea específica (tikún olam). La autorrealización personal pasa por ser verdaderamente uno mismo al nivel de Tiféret, lo cual implica necesariamente acción, es decir, manifestación y proyección de ese self que somos, la expresión de las propias cualidades (briáticas) que constituyen nuestra individualidad - única y específica - en la plena conciencia de nosotros mismos.
- Es necesario comprender el valor pedagógico de las experiencias negativas y de las situaciones difíciles por las que atravesamos. En todo lo que nos ocurre hay lecciones que aprender, cualidades negativas a superar, teshuvá o rectificaciones que efectuar, expiaciones (para nosotros o para los demás) que realizar. Nada sucede porque sí. No es sólo que todo tenga una causa, es que también tiene una finalidad.
- Siempre tenemos muchos caminos delante de nosotros. La norma infalible: elegir el camino de la afinidad con el Creador, es decir, el deseo de dar.
- Las emociones negativas son la puerta de entrada al satán (el Yetser HaRá, la propia mala inclinación). La duda, el miedo, la culpa, la desesperación, la depresión, la tristeza, la cólera, etc., son los instrumentos directos mediante los que nos controla nuestra mala inclinación. Sin alegría no hay Dios.
- La espiritualidad no se alcanza por la realización de actos extraordinarios, sino por la sublimación de lo cotidiano. La actitud a cultivar es el éxtasis ordinario, el vivir en un estado de conexión constante.
- Toda situación es dual por naturaleza: tiene una cara positiva y una cara negativa. La cara positiva nos da placer. La cara negativa nos produce dolor. Es necesario concentrarse en el placer y no en el dolor, la dificultad, o el esfuerzo.
- La espiritualidad es lo opuesto de la inconsciencia. El camino es necesariamente la conciencia, que empieza por el autoconocimiento. Para ello no hay otra puerta de entrada que la honestidad con uno mismo.
- La ley espiritual es la ley del esfuerzo. No existe tal cosa como un camino espiritual fácil. Si es fácil no es verdadero. Como dice el Talmud: "¿Te esforzaste y encontraste? ¡Créetelo! - ¿No te esforzaste y encontraste? ¡No te lo creas!"
En general, respecto a la aplicación del Árbol de la Vida a las situaciones prácticas, lo primero es poner el problema en el Árbol (diagnóstico: en qué sefirá estamos, etc.) y luego hacer algo al respecto, como por ejemplo:
- Apelación a Nombres Divinos, Arcángeles y Ángeles.
- Elevación de la situación a la sefirá, asumiendo el tipo de respuesta obtenida.
- Lo mismo, pero haciendo una elevación por todo el Árbol.
- Visualización con retroalimentación de intenciones ya realizadas.
- Utilización mental (o ritual, según el contexto) de recursos: mantras, versículos de salmos, yejudim, armas mágicas, proyecciones de energía, etc.

Hay que tener en cuenta que vivir la propia vida con conciencia y sentido es también Cábala. El número de prácticas va a depender de la disponibilidad temporal, sin embargo la actitud lo equilibra todo. En el caso de no tener tiempo casi para nada, lo mínimo es: el estudio (punto 1), el diario (2), el pilar del medio o similar (5) y la vida práctica (8). En general, los puntos 3, 4 y 5, pueden estructurarse en una única sesión, según unas líneas parecidas a las siguientes:
- Abrir el Templo.
- Pilar del medio.
- Ejercicio de desarrollo de facultades (como cubo rosa y contar o el que corresponda). 10 minutos.
- Hacer algo para marcar una separación, como la cruz cabalística, encender otra vela, hacer una invocación (si procede para la meditación), etc.
- Meditación.
- Cerrar el Templo.
Guevurá (el rigor) es la 5ª sefirá.
Jésed (la misericordia, el perdón y la gracia), es la 4ª sefirá.
Biná (la creación, la ley cósmica) es la 3ª sefirá.
Jojmá (la sabiduría y la creatividad), que es la 2ª.
La 1ª sefirá es Kéter (voluntad y unidad) que trasciende todos los opuestos.

Publicado por: Patricia Orozco
Fuente: magiabrujeriaychamanismo.blogspot.com
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