Gritos en la morgue del INACIF

Ultima actualización: 12 Sep, 2020 - 21:39:54
Esta es la escalofriante historia del cadáver que gritó en una de las morgues del INACIF. Investigadores paranormales estadounidenses llegaron a Guatemala para documentar el hecho y entrevistar a una de las testigos.



La historia del muerto que aterrorizó a las trabajadoras de una morgue en Guatemala

Por Antonio Sánchez

Escuintla, Guatemala. A principios de septiembre de 2015, los reporteros e investigadores paranormales Mark y Debra Constantino llegaron a Guatemala para entrevistar a Aury García*, embalsamadora con más de 20 años de experiencia, quien les narró lo sucedido una tétrica noche de enero de ese mismo año en la morgue de la región III del Instituto Nacional de Ciencias Forenses -INACIF- ubicado en Escuintla, lugar donde trabajaba.



Los conocidos reporteros del programa Ghost Adventures (Aventuras de Fantasmas) del canal Travel Channel de EEUU recorrían todo el mundo documentando sucesos paranormales. Entrevistaron a García en su residencia, ya que no obtuvieron permiso de parte del INACIF para filmar en el lugar.

Entrevista embalsamadora INACIF Guatemala

Tras su breve estadía en Guatemala, regresaron a su lugar de residencia en Reno, Nevada (EEUU), donde editarían el material para que la emisora lo difundiera en una fecha próxima. Lamentablemente, el 22 de septiembre de 2015, sus historias de horror se hicieron realidad, al ser víctimas de un extraño hecho de violencia en el que ambos murieron.

Aunque los investigadores no pudieron terminar la edición y el material fue confiscado por la policía presuntamente porque trabajaban en ello cuando fueron asesinados, la transcripción de la entrevista fue filtrada de manera anónima en Internet hace unos meses y a continuación te la presentamos.



Transcripción de la entrevista a Aury García

Esta es la transcripción de la entrevista realizada por Mark y Debby Constantino a Aury García, la embalsamadora chapina, en agosto de 2015, aproximadamente 9 meses después de ocurridos los hechos.

Mark: Aury, muchas gracias por recibirnos en tu hogar y haber aceptado darnos esta entrevista para contarnos esta historia que desde hace meses nos interesa mucho.

Aury: Para mi es un gusto que vengan a mi casa, de todas formas en la morgue seguramente no se hubiera podido hacer porque ahí las cámaras fallan, sobre todo en el área donde nosotros trabajamos.

Debby: ¿Puedes contarnos qué fue lo que sucedió esa noche de enero pasado?

Aury: ¡Me encantaría! Jajaja, cuando digo esto todos me miran asombrados, pero es la verdad… Amo este trabajo y la carga emocional que conlleva, aunque también tiene sus momentos de escalofríos. Miren, ¡todavía se me pone la piel chinita al solo recordarlo!

Mark: En efecto, parece que la experiencia te dejó muy marcada.

Aury: Pues esa fue la noche más horrible de mi vida. Me tocó hacer turno con Irma, una compañera que era nueva en el trabajo. El embalsamamiento no es un procedimiento muy común en el INACIF. Se lleva a cabo en una sala que se llama “Sala Blanca”, en donde hay varias camillas de acero llamadas “planchas”. Estábamos listas para empezar nuestro turno en lo que debía ser una noche como cualquier otra, pero lo que pasó fue totalmente anormal.

Mark: ¿Qué pasó?

Aury: Pues fíjense que estábamos Irma y yo preparando un cuerpo que acababa de llegar. Era una jovencita de unos 17 años que aparentemente había fallecido por un problema renal.

Debby: ¿Puedes describirnos en detalle el proceso?

Aury: Pues lo que pasa es que como profesional creo que no es conveniente mencionar los detalles porque es un procedimiento bastante feo... Imagínense que a los cuerpos les sacamos todo lo de adentro con un tubo largo que se llama “trocar”. Lo que sale es una mezcla de sangre, orina, heces y pus. Todo eso lo echamos en un recipiente metálico y luego se crema. Como se podrá imaginar, los olores no son nada agradables.

Mark: Si, estoy seguro que no es un trabajo que cualquiera puede hacer…

Aury: Así es. Esa noche, dejé que Irma trabajara con el cadáver de la jovencita, y la supervisaba de vez en cuando porque como le dije era nueva en el trabajo, y tenía solo como 4 meses de experiencia, así que solo había estado presente en unos 10 embalsamamientos. Como una hora después me avisó que ya había terminado, así que fui a verificar y me di cuenta de que no había aspirado la tráquea. Le pregunté si no se le olvidaba algo. Ella miró los instrumentos y se quedó pensando un rato hasta que se llevó las manos a la cabeza y dijo: “¡Ay! ¡La tráquea!” Yo asentí y le dije que no se preocupara, que ese olvido era muy común. Así que ella volvió a la plancha, metió el tubo dentro del cuerpo y entonces sucedió…

Mark: ¿Qué cosa?

Aury: Es un fenómeno bastante común, no deja de impresionar a los novatos. Incluso yo que llevo 20 años en esto, no me salvo de que me den escalofríos cuando me sucede. Le explico: a veces, al aspirar la tráquea, se puede liberar con el trocar unos gases comprimidos del esófago. Entonces, esos gases pasan a toda velocidad a través de las cuerdas vocales… ¡y eso hace que el muerto grite!

Debby: ¡No puede ser!

Aury: Si, nosotros les decimos “muerto parlante”, pero en realidad no es que hablen, sino que gritan. Pero lo que esa jovencita “habló” esa vez fue diferente, algo espantoso, como un sonido profundo y angustiado que sonó algo así como “¡Uaaaaaargh!”. Cualquiera que no supiera lo que estaba pasando diría que la muerta estaba enfurecida y que al mismo tiempo gritaba de dolor y desconsuelo, fue realmente muy estremecedor. Irma pegó un brinco y tiró la trocar. Estaba pálida y me miró asustada, así que yo le expliqué lo que les acabo de explicar a ustedes. Pero estaba tan conmocionada que le dije que se fuera a descansar y terminé yo misma el trabajo: terminé de aspirar la tráquea, la maquillé y la vestí. El incidente nos dejó afectadas y las dos quedamos en silencio, no se escuchaba nada en la morgue.

Mark: ¿A tí también te afectó entonces?

Aury: ¡Sí! Soy profesional pero también tengo sentimientos, y escuchar el grito de dolor de esa muchacha, como si estuviera quejándose por lo que le estábamos haciendo, son cosas que a una la afectan.

Mark: Entiendo, pero me dijiste que esto es algo bastante común…

Aury: ¡Déjeme que le termine de contar!

Mark: Ok, ¿y qué pasó después?

Aury: Bueno, como ya no quedaba nada por hacer, fuimos a nuestra sala de descanso que está pegada a la sala de embalsamamiento. Ahí tenemos una tele, una mesa para comer y un par de camas. Como estábamos muy cansadas decidimos acostarnos y tratar de dormir, deben de haber sido como las 2 de la mañana y faltaban 6 horas para que terminara nuestro turno.

Debby: ¿Durmieron después de eso?

Aury: A ustedes talvez les parezca extraño, y la mayoría de gente me dice que nunca podrían dormir a la par de un cuarto donde hay cadáveres, pero recuerde que las guardias aquí son largas y el cansancio termina por ganarnos. Además, los seres humanos somos animales de costumbre, nos podemos adaptar a casi cualquier cosa.

Debby: ¡Sé que yo no podría dormir a la par de unos cadáveres! Síguenos contando.

Aury: Bueno, apagamos la luz, apagamos la tele y nos acostamos. La morgue estaba en silencio absoluto y me dormí de inmediato porque al rato estaba soñando. Pasaron unos 15 minutos cuando sentí que una mano me sacudía por el hombro. Me desperté sobresaltada y era Irma, que me miraba asustada con los ojos bien abiertos, la piel pálida, gris como la de los muertos. Me asusté mucho al verla así y le pregunté qué le estaba pasando.

Mark: ¿Y qué te dijo?

Aury: Me tapó la boca y me dijo susurrando “¡Shhh! ¿Oíste eso? Escuchá bien”. Y yo preocupada me pongo a escuchar, pero no oigo nada, solo una gota que cae del grifo del baño que no cierra bien. Estaba por decirle que no oía nada cuando de repente se escucha algo que me provocó el susto más horrible de mi vida…

Debby: ¡Continúa!

Aury: Desde la sala blanca se escuchó un grito largo y desgarrador, una especie de “¡Uaaaaargh!” que me paralizó y hasta me dieron ganas de vomitar. Irma y yo nos quedamos petrificadas escuchando el grito, que sonaba exactamente igual al que había soltado el cadáver de la patoja un par de horas antes. Las 2 nos abrazamos sin poder hacer nada, pero entonces el grito se fue apagando poco a poco, hasta que todo quedó en silencio otra vez. Irma me miró esperando una explicación, y yo sin saber qué, trataba de mantener la apariencia pensando en alguna mentira para calmarla. Pero justo entonces empezamos a oír algo peor…

Mark: ¡¿Peor que el grito de un muerto?!

Aury: ¡Oigame pues! Se escuchó el ruido de la camilla al moverse, y después pasos como de pies descalzos que iban de un lado al otro de la sala blanca, moviéndose despacio. Nosotras seguíamos paralizadas del miedo, acurrucadas en la cama y solo podíamos escuchar que los pasos se acercaban a la puerta…

Debby: ¿A la puerta de la sala donde estaban?

Aury: ¡Si! Fue super angustiante, pero al último momento y sacando fuerzas a saber de dónde, fui hasta la puerta y con mucho cuidado para no hacer ruido puse la traba de acero para que nadie pudiera entrar. Luego, me regresé a la cama de puntillas y nos volvimos a abrazar con Irma, ambas temblando sin control...

Debby: ¿Y luego qué pasó?

Aury:  Irma me volvió a preguntar susurrando qué estaba pasando, pero no pudo continuar porque de repente alguien empezó a golpear la puerta, solo se escuchaba “¡bang! ¡bang! ¡bang!”. Irma se puso a llorar y yo le tapé instintivamente la boca. Me di cuenta que el celular estaba sobre la mesa, a unos dos metros, pero se veía tan lejos, y como yo seguía paralizada por el miedo, me era imposible ir por él.

Mark: ¿A quién pensabas llamar?

Aury: Ni siquiera lo pensé. El grito se repitió una vez más y se escuchó tan fuerte, que hasta hizo vibrar la puerta. Irma volvió a mirarme, su cara estaba desencajada, como un muñeco al que le aplastaron la cabeza hasta casi reventar la piel de plástico. Me susurró “¡¿Es la muerta verdad!?” Yo solo atiné a mover la cabeza de un lado a otro. Mi compañera insistió “¡¿Nos está buscando a nosotras verdad?!”. Y esa sola mención, de que un cadáver embalsamado nos buscaba para quién sabe qué cosa, parado sobre sus piernas duras y frías, y golpeando la puerta con todas sus fuerzas, me produjo un enorme estremecimiento que me hizo vomitar.

Mark: ¿Y no creíste que podía ser un compañero jugándoles una broma?

Aury: No, porque, porque fíjese pues, tenemos protocolos y a esa nadie puede entrar, a menos que lleven otro cadáver, lo cual siempre genera cierto bullicio muy peculiar. Además, los polis tienen prohibido dejar pasar hasta las siete de la mañana a los compañeros del siguiente turno.

Debby: Ok, prosigue por favor…

Aury: Los golpes se hacían cada vez más fuertes, yo sentía que la puerta no resistiría y en cualquier momento se vendría abajo. En ese momento, Irma sacó algo brillante del bolsillo de su bata y me preguntó: “Crees… ¿Crees que tenga algo que ver esto? Era algo que brillaba en la semi oscuridad. ¿Qué es eso? Le pregunté. Y ella me respondió llorando y sacudiéndose la cabeza: “¡Lo tenía la muchacha en uno de sus tobillos! Pensé que nadie se iba a dar cuenta si lo tomaba”.

Debby: ¿Qué era el objeto?

Aury: Era una pulsera de plata. Se la arrebaté diciéndole en voz baja que era una idiota, y sin pensarlo, la tiré por debajo de la puerta. Los golpes se detuvieron de inmediato, y luego se escuchó un ruido, como cuando a una le truenan los huesos. Los pasos se alejaron lentamente. Se escuchó el ruido de la plancha que crujía y finalmente el más absoluto y terrible silencio. Nosotras nos quedamos el resto de la noche en la sala acurrucadas, pegadas a la pared opuesta a la puerta, sin atrevernos a salir. Teníamos miedo de que el grito volviera a escucharse, pero por suerte no fue así.

Mark: ¿Y entonces, como salieron?

Aury: Como a las 7h30 AM llegaron los embalsamadores del siguiente turno. Trataron de abrir la puerta, pero no pudieron porque la traba de acero seguía asegurándola. Solo al tercer o cuarto intento lograron derribarla. Se nos quedaron viendo asombrados, y preguntaron “¿Qué hacen aquí? ¿Por qué no responden?”. Nosotras no pudimos decir nada, el habla se nos había ido y seguíamos temblando de pies a cabeza. Nos cambiamos y nos fuimos sin decirles nada a nuestros extrañados colegas.

Debby: ¿Y no fuiste a inspeccionar el cadáver de la chica?

Aury: ¡Solo de lejos! Ella seguía en la plancha, exactamente como la habíamos dejado. Sentí que me iba a volver loca, pero me fui a casa y me logré calmar después de beber algo. Al día siguiente regresé a trabajar.

Debby: ¡¿Regresaste después de eso?!

Aury: Jajaja… ¡Si! Como le dije es mi vida, mi pasión, y no podría vivir sin mi trabajo. Además, tengo que mantener a mis dos hijos.

Mark: ¿Y tu compañera Irma, también regresó?

Aury: No, ella ya no volvió. Sabía que la iba a denunciar por lo que hizo, porque ese es uno de los peores pecados que puede cometer un profesional embalsamador. Ya no la volví a ver nunca más.

Mark: ¿Se te ocurre alguna explicación lógica y racional para lo que ocurrió esa noche?

Aury: Pues me gustaría tenerla en verdad. A veces pienso mucho en eso, hace que una se pregunte acerca de cuantas otras cosas no conocemos de la vida y que solo Dios conoce las respuestas.

Mark: ¿No podrías haberlo imaginado o soñado todo?

Aury: También me pasó eso por la mente, pero lo que vi después me hizo cambiar de opinión…

Mark: ¿Qué cosa?

Aury: Fue al día siguiente, durante el funeral de la muchacha, en la capilla funeraria.

Debby: ¡¿Fuiste al funeral?!

Aury: Tenía que hacerlo, ¿me entiende? O de lo contrario jamás volvería a dormir. Yo me acerqué al cajón y con disimulo abrí la tapa y le vi el tobillo a la muchacha. La pulsera que Irma le había robado al cadáver estaba ahí, en uno de sus tobillos. Tenía sujetado un dije de plata con una pequeña inscripción que decía: “Para Chayo de Luis. Te amo”. Volví a cerrar la tapa del ataúd y me fui, pero antes de salir de la capilla le pedí perdón a la muchacha en nombre mío y de Irma por lo que habíamos hecho.

Debby: Muchísimas gracias por tu interesantísimo relato Aury. ¡Y ahora me gustaría probar esas delicias guatemaltecas que nos has preparado y que huelen tan bien!

 

Nota del editor: esta es una adaptación de un relato que circula en redes sociales acerca de un caso similar, en el que no se menciona el lugar de los hechos. Esperamos que la lectura te haya atrapado y mantenido en suspenso hasta el final.


Este artículo se publicó originalmente el 11 Sep, 2020 - 17:49:55

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